Muchos consumidores desconocen que la ropa y el calzado nuevos también están protegidos por la garantía legal de tres años prevista en la normativa de consumo.
Cuando unas zapatillas se despegan prematuramente, una cremallera se rompe sin motivo aparente o una prenda presenta defectos que no responden al uso normal, es frecuente que el establecimiento rechace cualquier responsabilidad alegando que se trata de productos de desgaste o que carecen de garantía. Sin embargo, esta afirmación no siempre es correcta.
La ropa y el calzado también tienen garantía legal
La legislación de consumo establece una garantía legal de tres años para los bienes nuevos adquiridos por consumidores. Esta protección se aplica a todos los bienes muebles corporales vendidos por un empresario a un consumidor, categoría en la que se incluyen las prendas de vestir y el calzado.
Por tanto, un jersey, un pantalón, unas botas o unas zapatillas disfrutan de la misma garantía legal que otros productos de consumo.
¿Significa eso que cualquier deterioro está cubierto?
No.
La garantía protege frente a las faltas de conformidad o defectos que ya existían en el producto cuando fue entregado, aunque se manifiesten posteriormente.
Sin embargo, no cubre los daños producidos por el uso normal, el desgaste derivado del paso del tiempo, un mantenimiento incorrecto o un uso inadecuado por parte del consumidor.
Por ejemplo, no es lo mismo una suela que se despega a los pocos meses por un defecto de fabricación que un desgaste progresivo provocado por un uso intensivo durante años.
¿Qué puede reclamar el consumidor?
Cuando existe una falta de conformidad, el consumidor puede exigir la reparación o sustitución del producto, y en determinados casos la rebaja del precio o la resolución del contrato.
Por ello, resulta fundamental conservar el ticket o factura de compra y acudir al establecimiento tan pronto como se detecte el problema.
ADICAE recomienda
Desde ADICAE recordamos que los consumidores no deben aceptar automáticamente afirmaciones del tipo «la ropa no tiene garantía» o «el calzado solo tiene unos meses de garantía».
Las prendas de vestir y el calzado nuevos están protegidos por la garantía legal prevista en la normativa de consumo. Ante cualquier negativa injustificada del vendedor, el consumidor puede solicitar una hoja de reclamaciones y exigir el respeto de sus derechos.
Conocer la garantía legal es la mejor forma de evitar que un defecto de fabricación termine siendo asumido por quien no debe soportarlo: el consumidor.
